31 años del regreso de Wilson

Por Juan Raúl Ferreira. Hace dos días se “Conmemoró” el 31 aniversario del regreso de Wilson a Uruguay. Yo ahí con él como siempre. Marchamos presos. Uno a trinidad yo a Paso de los Toros.

Este aniversario fue distinto. Objetivamente. Sin juicio de valores distinto. Ahora, desde mi punto de vista, uno de los aniversarios enmarcado en el más importante de los homenajes. El de los otros protagonistas fundamentales: La gente sencilla. Como se suele decir, los de a pie. Los que no buscan foto ni fama. Luchan. Luchaban entonces siguen luchando hoy.

¿Qué hubiera sido el 16 de junio de hace 29 años sin la gente? La Historia recuerda a Wilson como el gran protagonista. Pero si llegaba y el miedo infundido hubiera hecho carne en la gente y esta… no hubiera estado, qué hubiera protagonizando Wilson. Su prisión. Y hoy la gente recuerda aquel día como el de la libertad.

31 años mas tarde, la mitad de mi vida (tengo62) me sigue impresionando algo que no cede si no que aumenta con el tiempo. o hace falta que llegue el 16 de junio, me pasa todos los días de esta segunda mitad de mi vida. Tachero, tendera, chofer o guarda de bondi, gente que me para por la calla, el 90% de las veces (por decir algo) se refiere a ese día. Como hubo una generación que todo e mundo recordaba dónde estaba cuando supo la muerte de Kennedy, quizás con los años algo parecido ocurre con la Torres Gemelas.

Bueno a mi me da la impresión de que aún con el paso de los años: a) si son contemporáneos, todos saben donde estaban, como sugiero y qué hicieron este día No me hacen falta los 12 mil mensajes en las redes para saberlo. Lo vivo 365 días al año. Aú con las nuevas generaciones. “me acuerdo que m abuela lloraba al volver del Puerto”. E que o lo vivió sabe cómo lo vivieron sus mayores Sean del Frente o del partido nacional, o aún de partido Colorado pero que no solo estuvo presente en la figura de Maneco, enfermo , recorriendo con su hijo Manolo y la bandera adversaria del Batllismo.

A bordo, antes de llegar a puerto un periodista argentino le pregunta: “Por qué vuelve para ir preso? Y el no duda en contestar: “No voy para ir preso, voy para ser candidato. Se que me llevar preso, pero ese es un tema de ellos. Llevarme preso depende ellos, aunque yo lo sepa, ser un hombre libre, depende sólo de mi.”

Lo primero que vimos al amanecer y empezarse a despejar la niebla, fue el despliegue de la flota naval nacional en pleno. Wilson, que nunca abandonó el humor, menos en los momentos, rodeado por la prensa del mundo, la televisión española trasmitiendo en directo desde el “Ciudad de Mar del Plata II” se puso c contar. El cronista de AFP le preguntaba y respondió “contando” para luego agregar, “Hay un acorazado por cada integrante de lmi familia, incluyendo mis nietas menores.”

En el barco además de prensa venían dirigentes nacionalistas, y no debemos olvidar porque la historia no se puede re escribir caprichosamente, José Germán Araújo que había sido nuestra voz por CX 30 cuando no podíamos hablar. La vida no me dio, como nos ha dado a muchos con otros tantos de superar nuestros desencuentros. Ojalá pudiera haber sido, pero lo que fue, es que estuvo se jugó.

Pero no veíamos, ni sabíamos qué pasaba en Montevideo. No había celulares y cada tanto un periodista entraba en contacto por radio. Nos decían los cronistas uruguayos que sus colegas solamente lo resumían diciendo “es impresionante.”

Cuando entramos a la bahía de Montevideo, comenzamos a ver luces… raras. Luego más y más y más. Eran espejos de gente que desde la Rambla daba la bienvenida. Ya mas cerca veíamos luces de autos, bocinas y e ingresando a puerto, solo vimos una cortina, un muro cerrando la vista a la multitud. Siempre los muros caen y los caminos se abren. Los militares no entendían nada de estas cosas. Muros… Que ingenuos.

Ya en el puerto, sendos helicópteros nos llevaron a nuestros lugares de reclusión. Wilson en el cuartel de Flores y a mi a Ingenieros 3 de Paso de los Toros. Al tomar vuelo cada uno, desde aquel al que fue conducido vimos la gente. Primero sobre las azoteas. Ondeaban banderas de todos los Partidos y muchas banderas nacionales. Cuando ya comienza a girar al Noroeste, pude ver Avenida Agraciada. Un Mar Humano.

Banderas de todos loa Partidos. Todos, porque aunque uno no convocó, hubo dirigentes y gente que fue igual, Maneco (al que el país y la ciudad deben un homenaje) y su hijo Manolo recorrieron la marcha sobre un jeep no para lucirse, sino para decir “También estamos los batllistas.”

Se había amenazado con tiros, se habían montado carpas con hospitales de campaña, se hacía anuncios púbicos, la gente llegó y salió. Hoy, en la Plaza Isabel la Católica un sencillo monumento recuerda “Aquí el Pueblo uruguayo salió a recibir a Wilson el día de su Regreso”. Y en el puerto una estela de bronce recuerda el lugar de donde remontaron los helicópteros.

Bronce, cemento, como tantos monumentos levantados con cariño a lo largo y a lo ancho en el país, 4 solamente en Montevideo. Wilson, uno de los dos grandes protagonistas de ese día, ya no está.

Pero hay otro protagonista que está y estará siempre. La gente. Esos no precisan bronce porque son de carne y hueso. Algunos estuvieron. En mis redes sociales algunos recuerdan los cuentos de sus abuelos, pero ellos, los que recuerdan, la gente, sí está.

Eso fue lo maravilloso de esta mañana en el Municipio D. La plaza la hizo la gente, la promovió la gente y la que estaba era la gente. Y mucha.

Naturalmente autoridades comunales, como La Intendenta Departamental, la Alcaldesa Municipal, y la Concejal impulsora de la idea, Carolina Murphy, que habló , la Alcaldesa Sandra Nedov el Presidente Blanco Luis A. Heber y la oportunidad no prevista de que yo agradeciera.

Antes pues de descolgar el monolito con la placa, dije un par de cosas desordenadamente, que es lo mejor. Pero me encontré que a un lado de la tribuna estaba Ana, la Mandataria Departamental y al otro Silvia, mi hermana acompañada de León. Y no pude evitar, no solo por legítimo orgullo del papel que jugó Silvia en esos años, sino por lo que expresaba ese encuentro en ese acto, que cuando mi hermana presidía la Comisión del re encuentro, Olivera fue una de las exiliadas que fue a buscar al Aeropuerto.

Todo lo que podíamos en condiciones adversas cuando nos dábamos cuenta que juntos podíamos. Silvia, mi hermana blanca como paleta de bagual. Ana frentistas. Comunista para no tener miedo a decir las cosas tal cual son. Qué importaba. Una estaba en el exilio y la otra desde acá peleaba por el regreso de todos, aunque su familia sería de la últimas en llegar. La venida de los niños, a conocer a sus abuelos… Todo es parte de una historia que hay gente que persiste en que olvidemos cuando es de las mejores cosas que tenemos.

No era una multitud como la de Agraciada. Era la multitud de ese municipio. Igual que aquella madrugada en que, no existían los municipios, pero en cada uno de ellos la gente se junto desde temprano. Calentaban lonjas, esperaban transporte, pero sobretodo como engañar las fuerzas de seguridad que querían evitar uno de los actos más grandes de la historia del país.

Yo miraba los rostros, Muchos de ellos, como imaginé, por su edad, luego me contaron minuto a minuto lo que hicieron ese día. Otros, más jóvenes, me contaron que recuerdan o cómo aprendió a recordarlo en su familia.

Hoy que el día de los de a pié. No quiero entrar en polémica, pero jamás dejar de ser sincero, Hoy en esta oca es mía y en alguna presentación comercial de un tiro para hacer plata, vi a dos periodistas agraviar a Wilson. No me interesa abrir un debate porque años en vez de argumentos, quiere armar líos, descalificar, insultar ( política inexistente en el alma de Wilson) Uno lo conocí en Washington cuando fue en nombre de Gral. Alvarez, por suerte hoy preso aunque eso no repare el dolor causado. E autor del libro aunque podría hacer un juicio, que no voy a hacer, podría por agravios algunos ya laudados por la justicia… Jucio ganado pero sin interés de llevar cabo. Estoy en otra.

Pero el libro que , hasta e día de su regreso se ha vuelto a presentar ( por segunda vez, interés comercial? noooooo). Incluso dice haber votado verde cuando Wilson votó amarillo… que poca investigación para escribir un libro cuando el voto verde y amarillo Wilson votó verde el amarillo… Bueno quiero decirle a los neo expertos en wilsonismo que mi viejo estaba muerto hacía tiempo cuando ese plebiscito, por lo cual yo no soy quien, y el tampoco, para saber que hubiera hecho. Para escribir un libro hay que estudiar un poco. UN poquito. En cuanto a mi voto, el país entero conoce mi postura favor de voto rosado en las penúltimas elecciones y mis testimonios ante la Justicia.

Si hay una frase que, sobre aciertos y errores, (que nunca dejo de reconocer, porque es esa una virtud que se olvida. Cuando se equivocaba lo reconocía públicamente en ves de morir con causas indefendibles. Si hay una que resumen a Wilson, es, Tdas las cartas a la vista, ninguna contra el pecho.”

Como dicen en campaña, “sin desmerecer a naides” el homenaje mas fuerte que he vivido en estos más de 3 décadas, justo este en que Wilson nos falta hace 27 años. Solo 4 años estuvo con nosotros en libertad. Con aciertos y errores, cuánto tenemos que recordar de todo lo que hizo en apenas 40 meses en que disfrutó de su regreso a la Patria. Preso durante la s elecciones, liberado el día después como para demostrar que solo ese era el motivo, garante la legitimidad de una transición cuyos términos no compartía, murió en Uruguay. Creo que en sus últimos años era lo que más le importaba. No se imaginaba el recuerdo colectivo. Quizás si, los palos de esta semana de libro a Amodio Pérez. Lo que no nos perdonaría sería superar el agravio y mirar para adelante.

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